Yoani Sánchez: Vivir y escribir en la Habana


Para quienes medianamente navegan por blogs de política, el nombre de Yoani Sánchez no les es extraño. Una chica cubana que desde hace años publica Generación Y de una forma casi heroica, por las dificultades que han creado en su país para acceder a la información. No creo que sea necesario abundar en la coyuntura a la que se ha enfrentado en las últimas fechas (de ello abundan noticias), sino en el contexto en el que se desenvuelve su actividad.
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Para muchos latinoamericanos el sistema socialista de Cuba y Fidel Castro (léase él líder y su grupo), una simbiosis de ideología-personalismo-sistema-idolatría,  representan todavía una opción al capitalismo, no obstante el muro de Berlín haya caído hace ya 20 años y la URSS se haya desintegrado de una forma que nadie se esperaba, mostrando simplemente que el socialismo ‘real’ o no –China aparte- es un sistema insostenible porque contiene contradicciones más graves que las que trató de superar.
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En la actualidad en algunos países quienes sostienen que el socialismo todavía es una opción y la revolución es un camino, son generalmente pequeñoburgueses que cuentan con lo suficiente para no trabajar y permitirse el activismo político como forma de vida, no voltean los ojos a Corea del Norte ni a Libia por ejemplo, algunos todavía llegan a leer los textos marxistas como evangelios, no como tratados sociológicos,  y viven de la crítica predicando entre los conversos. Ya no existen aquellos socialistas que visitaban las fábricas y se reunían con los campesinos, hoy los aún sostenedores de éste sistema gustan sólo criticar desde diarios que sólo leerán sus incondicionales -¿no sería mejor convertir a los herejes?-.  Un trabajador, un obrero o un campesino, antes que pensar en la revolución, piensa en llevar comida a su familia (me adelanto a los críticos: Zapata no era un pobre campesino). Más aún, quienes desean la revolución sólo hablan de dientes para afuera. Quizá el ejemplo más claro es el Sub-comandante Marcos (un ícono para los radical-chic y los turistas revolucionarios), quien hace años en una entrevista al prestigiado y quizá uno de los pocos periodistas serios que ha tenido México, Julio Scherer, le dijo “Yo no soy un revolucionario, soy un rebelde”. Pues si, entre rebeldía y revolución hay un mar de diferencia. Ya lo decía Erasmo de Rotterdam: “La guerra es grata a los inexpertos”. Se podría decir quizá en defensa de Marcos que la rebeldía es el primer paso para la revolución, pero desafortunadamente allí dónde hace falta no existen revolucionarios.
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Creo que Yoani Sánchez no es una revolucionaria, y tampoco creo que haya que inflar su imagen más allá de las justas dimensiones, quizá sea una rebelde, a su modo, y eso habrá que reconocérselo, porque es rebelde sin ese aire que se dan aquellos que en realidad no lo son. Lo que si es cierto, es que ese tipo de rebeldía es el grano de arena que a la larga lleva a la Revolución –no necesariamente violenta-. A través de sus post en Generación Y muestra la vida cotidiana en una Cuba que los seguidores del sistema político allí imperante no desean ver: comida racionada, ausencia de medios de comunicación libres, un grande mercado negro de productos necesarios, las largas filas para el pan, la constante reducción de la calidad de vida, la farsa del “excelente” servicio de salud, etc.
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No repetiré lo que se puede leer en su sitio. Lo paradójico es que no la he conocido a través de internet, sino por la publicación de sus comunicaciones en Internazionale, un semanario italiano que reproduce en sus páginas lo mejor del periodismo internacional. En mayo de 2009 se publicó también en Italia el libro “Cuba Libre. Vivir y escribir en la Habana” (Milano, Rizzoli, 2009) que recoge todos sus posts hasta inicios de éste año y traducidos por Giordano Lupi.
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Yoani Sánchez ha recibido algunos premios en EUA y España, pero el sistema cubano no le ha permitido salir de la isla, y en los últimos meses han endurecido la vigilancia sobre su persona al grado ya de ser agredida físicamente. Cuando un sistema empieza a fenecer, endurece sus actitudes. En México así sucedió desde 1988 hasta 2000, como no recordar la frase del líder sindical Fidel Velázquez quien dijo que si el PRI perdía habría una guerra, pues -parafraseo- “llegamos por las armas y por las armas habrán de sacarnos”. No dudo que en Cuba existan quienes digan lo mismo, si ya la consigna de Fidel Castro que también es el lema de dicha nación no deja opciones (“Patria o Muerte”), entonces los caminos se cierran. Castro en su momento llevó a cabo un cambio necesario, fue (es) un hombre que dio el paso de la rebeldía a la revolución, pero no supo dar el siguiente, que implicaba no personalizar el sistema y sobre todo no limitar las libertades, y quienes ahora tratan de heredar su poder no quieren darlo.
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La lectura de los textos de Yoani Sánchez, que hablan de la cotidianidad, las compras, la TV, la tecnología, etc. muestran lo que ya muchos saben: el embargo de EUA a la isla no ha dañado más que a los ciudadanos cubanos, no a quienes están en el poder. Por ello sorprende que en su carta dirigida a Obama (quien no ha hecho nada por la Paz pero lo concedieron el Nobel) no le haya hecho ninguna pregunta respecto al embargo, siendo que la misma Yoani sufre sus efectos. Sus post, sobre todo muestran una Cuba que sobrevive al socialismo no por convicción sino por aguante, una sociedad cansada que no tiene siquiera muchas fuerzas para protestar. Ojalá no sea así.
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