Archivo mensual: diciembre 2009

Los Intelectuales Latinoamericanos y el desprecio por la Ciencia

El diario El País convocó a 109 personalidades de América Latina para que eligieran a los personajes más importantes de la historia de AL en los últimos 200 años. Más allá de los nombres mencionados, de los cuales no cabe duda hicieron contribuciones importantes para América Latina, sorprende que no se haya mencionado a ningún científico (o quizá no debería sorprender). Lo que pone de manifiesto que los intelectuales en AL desprecian la ciencia (algunos prefirieron mencionar incluso a Mafalda, Chespirito, Los Panchos y Cantinflas), o simplemente consideran que ésta tiene poco impacto en el desarrollo de la región. La ciencia sólo aparece coyunturalmente en sus opiniones, sólo cuando ya la situación es irreversible, eso sí, sobresalen siempre las quejas del subdesarrollo eterno y del imperialismo opresor.

En 1958 William S. Stokes publicó el ensayo sobre AL  “The Drag of  the ‘Pensadores'”, cincuenta años después, sus argumentos siguen vigentes, reproduzco sólo algunos fragmentos que me parecen absolutamente ilustrativos y finalmente la lista de El País:

– “Pocos grupos ocupan posiciones tan altas en el continuum de status, prestigio e influencia en la comunidad como los pensadores o intelectuales.  Constituyen un elemento importante, con frecuencia el más importante en las clases medias que gobiernan todos los países de América Latina”

– “El tema central del pensamiento de la gran mayoría de los intelectuales es la creencia de la superioridad de los valores de la cultura hispánica  y la inferioridad de los valores de la cultura de los Estados Unidos”

– “En América Latina ninguna escuela literaria sostiene que la tecnología represente valores que deberían ser adoptados, apreciados y utilizados como medios para un tipo de vida más significativo

– “Por supuesto, novelistas, ensayistas, historiadores y otros pensadores no pudieron ignorar la tecnología en las últimas décadas. (…) Sin embargo, cuando los pensadores hablan de la industrialización o del cambio tecnológico, casi siempre lo hacen en términos teóricos, abstractos o doctrinarios. Están mucho más interesados por la especulación respecto de papel teórico de la tecnología en un amplio contexto cultural, que por la investigación empírica del significado y funcionamiento práctico de la tecnología en cualquiera de los campos en que se necesita con urgencia la introducción de mejoras”

– La metodología y el contenido de la educación -en la época colonial- crearon valores culturales que aún persisten, según Fernando de Azevedo: “Esta tendencia a valorar la cantidad más que la calidad, la erudición más que la cultura, el valor de la elocuencia más que la pasión de las ideas, el “más o menos” en vez de la exactitud, aunque no haya tenido en él sus orígenes, fue sin duda reforzada por el tipo tradicional de enseñanza… que no se orientaba hacia la formación del juicio sino hacia la acumulación de conocimiento, y en el que el espíritu de precisión, profundidad, penetración, madurez crítica y estética, era (y aún lo es) sacrificado a la adquisición de un aprendizaje enciclopédico“.

– “En casi toda América Latina hay buena gente, buena tierra y buenos recursos ¿Por qué, como es el caso actualmente , no se les utiliza para producir condiciones materiales de vida más altas para todas las clases de individuos?

– “Los hechos indican que ni en el pasado ni en el presente, los pensadores han considerado la tecnología como un valor que debería adoptarse con firmeza y convertirse en núcleo central de la cultura hispánica

– “Los pensadores sostuvieron durante mucho tiempo la idea de que el ocio enoblece y el trabajo, especialmente el trabajo técnico es degradante. Probablemente esta actitud psicológica hacia la producción explica mejor que ningún otro factor el motivo por el cual los países latinoamericanos, en diferentes grados, están atrasados en términos materiales“.

Ahora bien -y para finalizar- he aquí la lista de los personajes más influyentes  en los últimos 200 años en América Latina (Quiz: Encuentre un científico, tecnólogo o como le quiera llamar, en la lista)

1. Simón Bolivar

2. Fidel Castro

3. Ernesto Che Guevara

4. José Martí

5. José de San Martín

6. Benito Juárez

7. Jorge Luis Borges

8. Gabriel García Márquez

9. Emiliano Zapata

10. Andrés Bello

No dudo del valor de los literatos, pero creo su impacto en el desarrollo  -repito, el en desarrollo- de AL está sobrevalorado.

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Ciencia Política Pop

¿Confiaríamos nuestra salud a un médico que tiene sus horas-práctica no en el consultorio sino frente a una cámara de televisión? A los médicos que hacen su carrera opinando se les llama charlatanes. En las ciencias sociales sucede lo mismo, sabemos que en la Ciencia Política, como en la Economía y la Sociología, existen muchos así. Incluso –y tristemente- los alumnos de las universidades prefieren escuchar a un opinólogo que a un investigador. Muchos políticos, regularmente los más idiotas, pasan su vida capeando sus opiniones, como si de ello dependiera su carrera, sólo unos pocos, los más inteligentes saben que, como Platón lo dijo hace cientos de años, la opinión es el nivel más bajo de conocimiento, tiene poco o nada de evidencia empírica, y la opinión de hoy, mañana se olvida. Sin embargo hoy estamos rodeados de opinólogos y comentaristas sobre la política, que no leen libros serios ni investigan, pero que tienen influencia sobre la población y muchas veces también sobre las decisiones políticas.  Y no es que deban sólo leer libros serios e investigar, pero se dan aires de eruditos y expertos, cuando en realidad sólo son opinólogos. Son los Frasier Crane de la Ciencia Política.

Frasier fue una exitosa serie estadounidense que se transmitió durante 11 temporadas en EUA y en varios países del mundo (de 1993 a 2004) protagonizada por Kelsey Grammer. El personaje Frasier Crane es un psiquiatra  Doctorado en Harvard y con estudios en Oxford, y quien recientemente divorciado decide trasladarse de Boston a Seattle. Allí encuentra un trabajo como psiquiatra de la radio KACL. Como anfitrión de su propio programa, da consejos a personas que le llaman para contarle sus problemas y él con un su aire de intelectual trata de decirles cual es el trasfondo de sus preocupaciones. Frasier es snob, exageradamente pedante y se jacta de tener gustos exquisitos y refinados. Siempre trata de buscar el trasfondo de las cosas aunque éstas sean muy simples de resolver, incluso sus bromas son tan estiradas que nadie las entiende. Tiene un hermano, Niles Crane, que también es psiquiatra y es muy parecido a él en todos los aspectos y por lo tanto siempre están en competencia.

Niles, quien tiene su consultorio y es reconocido en su ámbito, siempre critica a Frasier porque aparece en publicidad en autobuses y en anuncios; para Niles la psiquiatría de la radio es una tomadura de pelo y una ofensa para la profesión, por supuesto, afirma -como en la Ciencia Política!- que es imposible tratar problemas de tal naturaleza en un medio como la radio, y sobre todo en apenas unos minutos “de sesión”. Pero Frasier, a sabiendas que en el fondo su hermano tiene razón, se siente seguro de todo lo que dice sólo porque es famoso. Se enorgullece de que tenga miles de radioescuchas y muchos “pacientes” quienes le agradecen sus atinados consejos. Una frase que es muestra de su extremo egocentrismo y esnobismo es expresada en un capítulo en el cual debe dar un consejo –esta vez fuera de la radio- y duda si tal o cual consejo es el mejor o no, su padre le señala que no importa si se equivoca, errar es humano, a lo que Frasier responde: “No, no es lo mismo, si tu te equivocas o se equivoca otra persona, no hay problema, pero yo tengo un título de Harvard, entonces, si yo me equivoco el mundo pierde algo de su esencia”.

Así también, en la Ciencia política –pero también en otras disciplinas- abundan los Frasier, sobre todo en la radio y en la televisión, y por supuesto en los diarios. Los Frasier de la Ciencia Política son politólogos de formación, incluso con Doctorados en el extranjero, pero que por azares del destino no se dedican a la investigación o el ejercicio profesional, sino que terminan opinando en medios de comunicación masivos –es más, es un anhelo-. Sus presentaciones no pasan de cinco o máximo diez minutos en la radio o la televisión, o una cuartilla y media en los diarios. Pero ello es suficiente para que ciertos círculos de la sociedad, y sobre todo muchos políticos de poca monta e ignorantes,  se crean casi todo lo que dicen. Estos seudo-politólogos, no asumen ninguna responsabilidad sobre sus opiniones. Y ello es quizá lo más grave del asunto.  (Un ejemplo de ello son los opinólogos que en México llamaron a anular el voto, y luego se quejaron de que la derecha obtuviera mas espacios en las instituciones).

Los Niles de la Ciencia Política son aquellos que estudian y analizan con mayor detenimiento las cuestiones políticas, si tienen algo que decir, no se circunscribe a una mera opinión, ya que sus argumentaciones están basadas generalmente en evidencia empírica y reflexiones bien fundamentadas. Sin embargo, a ellos pocas veces se les escucha, aunque afortunadamente también a veces son invitados a deliberar junto con los snobs que forman la Comentocracia. Y no es que deban suprimirlos, la opinión es parte de la democracia y siempre la supresión de la opinión es el símbolo de un sistema autoritario, pero quizá lo que sí es necesario, es que los políticos deberían guiarse menos por las opiniones pasajeras, e inteligentemente acercarse más a los expertos. Sobre todo los estudiantes aspirantes a politólogos  deberían saber que la verdadera Ciencia Política, no se hace opinando, ni saliendo en la TV.