O’Donnell y la Democracia Delegativa


Después de los procesos de transición a la democracia de los años ochenta y noventa del siglo XX varios politólogos -y otros intelectuales- iniciaron un proceso de reflexión y análisis sobre que democracias estaban en proceso de consolidación. Para muchos, sobre todo en el ámbito de la opinión pública (la comentocracia menos informada), en algunos países de América Latina todavía las democracias están en transición. Un absurdo pues las transiciones son por esencia breves, de otra forma estaríamos hablando de un nuevo régimen político.

En ello coinciden varios politólogos, de allí, al notar que las “nuevas democracias” latinoamericanas -pero también en África y Asia- se asemejan poco al “tipo ideal” democrático, se dedicaron entonces a tratar de acuñar un término (o términos) para nombrarlas.

Democracias Delegativas (Guillermo O’Donnell)

Democracias Pobres (Dante Caputo y Jorge Sábato)

Democracias Débiles (Francisco C. Weffort)

Democracias con adjetivos (David Collier)

Leonardo Morlino (et. al.) ha sugerido llamarlos Regímenes Híbridos dado que muchas de las “nuevas democracias” contienen aspectos de su pasado autoritario y elementos democráticos.

Recientemente Guillermo O’Donell, ha hecho una revisión de su concepto. Si bien la idea de democracia delegativa se retomó acríticamente por muchos politólogos, es quizá el concepto de Regímenes Híbridos el que vino a terminar con la discusión. No obstante, y más allá del concepto, para el caso de América Latina, las reflexiones de O’Donnell siguen vigentes. He aquí un fragmento de su nuevo texto y el link de la versión completa:

Revisando la Democracia Delegativa

Guillermo O’Donnell, Enero 2010

Fragmento:

” Las Democracias Delegativas (DD)  suelen surgir de graves crisis, pero no todas estas crisis producen DDs. Pero, ¿qué tipo de crisis? Primero, son crisis a nivel nacional. Segundo, pueden ser de tipo socioeconómico (la mayor parte de los casos) o bien resultado de una prolongada y abarcante situación de guerra interna entre facciones organizadas (Colombia-Uribe) y, a veces, de la combinación de ambos factores (Perú-Fujimori). Tercero, en todos los casos son también profundas crisis políticas, incluso del papel y capacidades del estado; estas crisis ayudan la eclosión de las anteriores y a la vez son realimentadas por ellas.”

Texto completo aquí

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