Ciencia y pseudociencia


Nota preeliminar: este post ya lo había pensado, por eso es publicado en este orden, pero el siguiente se referirá al recién galardonado Adam Przeworski con el denominado Nobel de la Ciencia Política, el prestigioso The Johan Skytte Prize In Political Science, obtenido el año pasado por Philippe C. Schmitter y mencionado en este mismo blog.

En la primavera de 1996, la “prestigiada” revista estadounidense Social Text publicó en un número especial dedicado a rebatir críticas al posmodernismo, un artículo de Alan Sokal, Físico de la Universidad de Nueva York, con el pomposo título de Transgressing the Boundaries: Toward a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity[1]. Un ensayo que carecía de lógica interna, lleno de citas y de argumentos tomados de aquí y allá, principalmente de la Física, las Matemáticas y la Biología,  extrapolaciones y metáforas que lo hacían incomprensible. El escrito, publicado con honores por los editores, tal vez hubiera pasado como una “gran aportación al pensamiento posmoderno y complejo”, si no fuera porque el propio autor en otro artículo demostró que era una simple y vana broma pero con un sentido muy serio: desenmascarar a aquellos intelectuales que tratan de incidir en el conocimiento científico desde una postura sin lógica ni estructura coherente de pensamiento.

El impacto aún no ha sido asimilado del todo -sobre todo para los editores y referees de la revista- [2], pues cuestionó las ideas de pensadores muy reconocidos, con seguidores por todo el mundo occidental, como Lacan, Lyotard, Baudrillard, etc.

En las Ciencias Sociales no existe un “paradigma” dominante, de modo que es fácil encontrar teorías que con ingenua facilidad traspolan ideas y conceptos que son propios de las ciencias naturales y exactas, esto quizá por el rezago del positivismo exacerbado, por los problemas epistemológicos de los que ha adolecido desde que son llamadas ciencias y por el difícil consenso entre quienes estudian la sociedad sobre métodos y teorías que permitan partir desde un punto de vista común. Por otro lado se ha visto con agrado que pensadores y estudiosos de las ciencias naturales y exactas integren sus ideas, teorías y conceptualizaciones con asombrosa facilidad, no solo al estudio de la sociedad, sino también a los pilares fundamentales de las ciencias sociales, como la epistemología y la lógica del o los métodos en estas ciencias. Reitero, no son únicamente los científicos sociales que indiscriminadamente y sin conocimiento preciso sobre las teorías de otras áreas científicas traspolan ideas y citas, sino los científicos de las ciencias exactas los que intervienen en los aspectos metodológicos de las ciencias sociales. No es su intervención en sí lo perjudicial, sino que de la misma forma que los científicos sociales toman de aquí y allá ideas y teorías propias de las ciencias exactas y naturales, estos cometan los mismos errores, ya sea utilizando un lenguaje extremada e innecesariamente complicado que hace sospechar de su “cientificidad” al no poder explicar sus ideas de forma simple[3], o trasponiendo ideas filosóficas con teorías científicas basadas en hechos empíricos. Heinz von Foerster y Steven Weinberg son los tipos ideales, en sentido weberiano, de estas atrocidades.[4] El primero proponiendo una confusa “nueva epistemología” y el otro exacerbando las posibilidades de la ciencia concluyendo con argumentos metafísicos.

La idea de epistemología ha variado en su significado con el pasar de los años y por los problemas a los que se enfrenta la ciencia. Al principio era considerada como una teoría general de los conocimientos, estaba emparentada con las diferentes ramas de la filosofía, pero hoy es una disciplina autónoma, aunque se le sigue asignando el papel de filosofía y de ciencia al mismo tiempo. Trata sobre la verdad y el error, de conocimientos verdaderos y claros de un saber “episteme” frente a un “saber doxa”. Es un conjunto de estructuras instrumentales, de herramientas analíticas, de medios propios para indagar sobre la historia del conocimiento[5]. El “constructivismo radical”, representado por varios pensadores[6], entre ellos Heinz von Foerster, intenta crear una nueva epistemología. Plantea que “la realidad no existe sino que el observador la inventa cotidianamente y que cada construcción de conocimiento es en realidad una afirmación del ser, en este caso, del observador”. Las ideas principales  del “constructivismo radical” se resumen en dos puntos: a) el conocimiento no se recibe pasivamente, ni a través de los sentidos, ni por medio de la comunicación, sino que es construido activamente por el sujeto cognoscente y, b) la función de la cognición no es adaptativa y sirve a la organización del mundo experimental del sujeto, no al descubrimiento de una realidad ontológica subjetiva.

Tales ideas innovadoras desconocen, sin otro argumento que la autoridad de los autores, una constante en el pensamiento moderno: el acto del conocimiento es un vínculo con la realidad. Para el “constructivismo radical”, por el contrario, es un acto de diferenciación activa. El verdadero problema es que la nueva epistemología “constructivista” no distingue entre un observador científico y alguien que utiliza el sentido común. Lo que me interesa señalar es la argumentación innecesariamente compleja y en algunos casos ilógica que propone Foerster en su “nueva epistemología”. Sus ideas rondan en el lenguaje común, metáforas, e incomprensiones básicas de ideas filosóficas. Supone arbitrariamente que quien inventa algo, en este caso la realidad y de sus derivaciones, es responsable de lo que inventa; para lo cual  apela a las ideas de Jean Piaget pero no las menciona o cita al pie de página. Inspirándose en un “metadiálogo” que de forma simplista y sin mas fundamento que las argucias del lenguaje, “descubre” que la ley de la gravedad de Newton, es una mera invención. Recurre al argumento de autoridad al tratar de rebatir la idea occidental de causalidad:  “Este recurso -dice – a una estructura causal en las explicaciones, sigue haciéndose una y otra vez a pesar de la advertencia de Ludwing Wittgenstein: “La creencia en la causalidad es superstición””.[7] Pero Foerster no indica siquiera de donde proviene la cita de Wittgenstein. Foerster supone además que la noción de causalidad, como parte esencial de la ciencia, descansa en la imitación a un silogismo; da como ejemplo lo que los griegos llamaban bárbara, que en efecto, como silogismo, consta de tres proposiciones: dos premisas y una conclusión. Pero su ejemplo no es un silogismo verdadero, ni todas las extrapolaciones que hace; lo que realmente menciona es un sofisma, y es sabido que un sofisma aunque lógicamente estructurado, no es verdadero. Además traspola el funcionamiento de los organismos multicelulares primitivos, con el funcionamiento de las computadoras y recurre de nuevo a una autoridad, pero ahora en el campo de la neurofisiología. Después al teorema matemático McCulloch-Pitts y se remite a experimentos de psicología aplicada, todo para decir que dichos ejemplos y traspolaciones son partes esenciales para su idea del conocimiento, pero no se preocupa por aclarar el porqué son la base de su “nueva epistemología”.

Steven Weinberg, al igual que Foerster es físico, no pretende crear una nueva epistemología, pero representa un ejemplo claro, de que salirse del mundo conceptual de cada área científica, puede traer consecuencias nocivas. Weinberg fué galardonado con el premio Nobel de Física por enunciar una teoría que reúne a las fuerzas electromagnéticas y débil en un solo concepto, el de la fuerza electrodébil.  Wienberg apeló por la construcción de un supercolisionador super conductor, importante  para hacer las aproximaciones  a una tabla final elemental de las partículas, lo que correspondería a formular una teoría que dé cuenta  de las leyes  que gobiernan las partículas incluidas  en ellas, es decir, una “teoría final”.[8] Esta, sería la formulación más acabada de las partículas y expresaría las leyes de la física sin complicaciones conceptuales.

Pero Weinberg, saliéndose de su área de estudio, diatriba contra otras formas de pensamiento, cree por ejemplo, que de la filosofía no hay nada que aprender y tan solo resulta una “lectura entretenida”. Sus argumentos, representan uno de los errores en los que han caído algunos científicos de finales del siglo XX, al creer que la ciencia ha llegado al final de lo que puede explicar, emprenden dos posturas algo complejas y complicadas: o se empeñan en desacreditar violentamente la filosofía, o deducen un acercamiento a Dios. La investigación teórica en la física, ha llegado a tal grado, que cuando parece que ya no hay nada más allá, los físicos especulan bajo argumentos metafísicos y de sentido común. Tal es el caso de Stephen Hawking, profesor de la Universidad de Cambridge, autor del best seller Historia del Tiempo y del propio Weinberg, que se dan el lujo de hablar sobre religión, sin ni siquiera tomar en cuenta la tradición intelectual teológica y pasando por alto el significado y explicación sociológica de la religión.[9] No es raro encontrar obras de divulgación científica, que digan que los últimos avances en la física están por demostrar la existencia de Dios, pero esto, no pasa de ser una metáfora, tal vez útil para vender, pero no un argumento científico, ni mucho menos una teoría. Estas especulaciones muestran que la influencia del posmodernismo ha sido tal, que con reflexiones como estas, en el futuro no se sabría cuál será la verdad que ayude a desarrollar el conocimiento. Poner a la religión y a la física en un mismo plano (Weinberg), y las cuestiones científicas junto con las del sentido común (Foerster), solo daría cabida al pensamiento sin orientación. El trabajo de Foerster indica él es un sabio erudito en todas las áreas del conocimiento, o un charlatán sin más ni menos. Hoy los saberes son tan amplios y especializados, que una sola persona no los puede dominar desde su perspectiva. El caso de Weinberg representa la problemática a la que se puede enfrentar la Ciencia en general si no sigue, en términos de Imre Lákatos, desarrollando una heurística positiva con criterios válidos que generen el progreso de la ciencia.[10] La era contemporánea, está marcada por los grandes avances en la ciencia y la tecnológica. Esto ha simplificado la vida en muchos aspectos, pero ha complicado los caminos del conocimiento. Dicha complicación es tal vez la que ha llevado a las especulaciones metafísicas y a la proliferación de charlatanes que se hacen pasar por científicos.


[1] “Transgredir las fronteras: Hacia una Hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica”, en: Alan Sokal y Jean Bricmont, Imposturas Intelectuales, (Intellectual impostures Trad. Joan Carles Guix Vlaplana) Barcelona, Paidós, 1999, pp.231-274.

[2] Supra (el libro antes citado, es una ampliación de estas críticas y ha sido menospreciado por los círculos intelectuales ad hoc a las ideas que se critican y aplaudido por quienes ven en la ciencia la forma más acabada del pensamiento humano para conocer su mundo)

[3] Las Ciencias más exactas, aún con sus complicadas teorías, en lo general, siempre pueden explicar con ejemplos simples todo el entramado de sus ideas y teorías. De allí que existan textos de “divulgación” aptos para un público general y no especializado en esas áreas, pero no imposibilitado para informarse y conocer los avances en la Ciencia. Según Hobsbawn, el Químico Rutherford decía que no podía considerarse buena una Física que no pudiese explicarse a una camarera. (en: Eric Hobsbawn, Historia del siglo XX, Barcelona, Crítica, 1995, p.532)

[4] Y  no vería otra forma de llamarlas.

[5] Francisco R. Dávila Aldás, Teoría, Ciencia y Metodología en la Era de la Modernidad, México, Fontamara, 1996, p. 58-61.

[6] Además de Foerster: Ernest von Glaserfeld, Humberto Maturana y Francisco Varela, por mencionar solo a los más conocidos en Latinoamérica. También debemos incluir a Luhmann y a Edgar Morín.

[7]Heinz von  Foerster, “Por una nueva Epistemología” en: Metapolítica, (8) volumen 2, octubre-diciembre, 1998, p.632

[8]ver: Steven Weinberg, Los tres primeros minutos del Universo, Madrid, Alianza Universidad, 1997 y Segovia, Francisco, “El sueño de Weinberg”,  en: Fractal, numero 9, verano de 1998.

[9] Cfr. Steven Weinberg, “¿Un diseñador del universo?”, en Este país (105), México, diciembre, 1999, pp.50-54

[10] ver: Imre Lákatos, La metodología de los programas de investigación científica, Madrid, Alianza Universidad, 1983.

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5 Respuestas a “Ciencia y pseudociencia

  1. Mi estimado Fernando,

    me trata de desbaratar la epistemología constructivista y la teoría sistémica a partir de un (1) artículo de H.v.Foerster que no le gustó. No pues. ¿No me estará leyendo demasiado a Bunge? Sólo Bunge usaría humoralmente palabras tan fuertes como “proliferación de charlatanes”, “pseudociencia”. Por primera vez discrepamos. Generalmente soy como ud. en estos casos, sorprendido e irónico. Con ud. voy a ser “constructivo” en mi respuesta, por estima obviamente.

    La primera cosa que no me es clara en su exposición sobre Foerster mi estimado amigo, es si ud. está opinando “con asombrosa facilidad” o está argumentando (siempre y cuando hablamos del mismo Foerster, el creador de la Cibernética de segundo grado y fundador del Biological Computer Lab (BCL) de Illinois). Me deja ud. pensar que debe estar opinando, porque veo que no usa los conceptos del constructivismo para contra-argumentar debidamente en su crítica (sobre todo si va usar palabras fuertes al final del post).

    Vea ud.:

    1) La crítica que ud. hace sobre el “lenguaje complicado”, la “argumentación innecesariamente compleja” del constructivismo – ya sea referida al caso de la corriente radical (E.v. Glaserfeld), operativa (Luhmann) o la variante con la cibernética (Foerster) – no sólo es una crítica bastante vetusta, sino ociosa. Me perdonará la sinceridad. Digo que es vetusta porque viene (en las ciencias sociales), en parte, desde los tiempos de T.Parsons y el estructuralismo con sus primeros complejos “paralelismos” con las ciencias naturales. El tiempo no pasa en vano mi estimado. El neo-evolucionismo en la economía o, sobre todo, el neo-darwinismo en la sociología (y la politología con la path dependence) ya van superando las lagunas y avanzando con éxito. Digo que es una crítica ociosa, porque ya hay buenos glosarios (GLU, Esposito, Barardi) y diccionarios sobre la terminología de esta nueva espistemología constructivista-sistémica. Hay hasta una nueva lógica (policontextural) y una nueva gramática (Rudolf Kehr, G. Guenther), por lo tanto, vea ud., se podría legítimamente usar también palabras fuertes como “analfabetismo” con la vieja epistemología por ejemplo, pero no se hace por tolerancia. Se puede decir, en una palabra, que se han dado oportunamente a los críticos los instrumentos necesarios para que puedan confrontarse a la altura de la propuesta construtivista. Todavía está a tiempo mi amigo 😉

    2) “Las ideas principales del “constructivismo radical” se resumen en dos puntos: a) el conocimiento no se recibe pasivamente, ni a través de los sentidos, ni por medio de la comunicación, sino que es construido activamente por el sujeto cognoscente”

    No hay “sujeto cognociente” en el constructivismo, no en su sentido clásico.

    “y, b) la función de la cognición no es adaptativa y sirve a la organización del mundo experimental del sujeto, no al descubrimiento de una realidad ontológica subjetiva.”

    es correcto en el fondo pero está mal planteando (otra vez no hay sujeto), o más precisamente por lo expuesto en el punto uno sobre el uso de la terminología correcta. Ud. me mezcla los axiomas de la epistemología clásica para criticar una epistemología transclásica. Sería el mismo vicio si yo lo criticase con términos como re-entry, Form, Code, etc. ¡Sería un díalogo (cordial) entre sordos!
    saludos Giovanni

    • Estimado Gievert,
      tu respuesta-crítica es profusa e inteligente, te respondere después, disculpa que no lo haga ahora con la amplitud que se merece. Lo único que traté de dejar en claro, es que no me convencen los ‘posmodernistas’, con sus ideas de romper las fronteras entre las ciencias. Saludos

  2. Estimado Fernando:

    A mí tampoco me convencen sinceramente, en lo absoluto. Precisamente este punto me confirma algo que ya había notado en tu post, me dirás si es correcto: al inicio tú reaccionas legítimamente a ese artículo de Alan Sokal sobre el tema postmodernismo y afirmas que su artículo “hubiera pasado como una gran aportación al pensamiento posmoderno y complejo”. Luego subsumes desde dicho ejemplo para pasar a la crítica de Heinz von Foerster. Yo veo aquí un gran salto temático en tu argumentación, por el simple hecho que la epistemología de Foerster, la cibernética y los sistémicos (lo que bosquejo rápidamente en mi respuesta), poco o nada tienen que ver con el postmodernismo literario o derivados. Tal vez hayas cotejado un paralelismo en la manera complicada de escribrir (el ejemplo de la camarera es muy bueno), en esto puedo darte razón, pero es una cuestión de estilos, toca poco o nada la propuesta de Foerster y demás, que no se ocupan de literatura. Si ha sido una impresión sobre el estilo, de acuerdo, de lo contrario, si no es correcta esta suposición, me explicarás en su momento cómo llegaste al tipo ideal que afirmas. Tan sólo por curiosidad.

    cordiales saludos GK

  3. Lo que yo personalmente observo es que él se está refiriendo a lo peligroso que puede ser permitir una irresponsable cabida a la la ruptura de las fronteras de las ciencias, a las extrapolaciones exageradas y sin criterios lógicos o sin respetar criterios de demarcación de las etimología clásica, que si bien han servido para delimitar lo que es charlatanería de lo que es un conocimiento aceptado por consenso de cientificos. No es necesario que critiquen como Geviert un salto tematico sino centrarse en el acierto tan elegante que el autor del articulo tiene al decir “Poner a la religión y a la física en un mismo plano (Weinberg), y las cuestiones científicas junto con las del sentido común (Foerster), solo daría cabida al pensamiento sin orientación. El trabajo de Foerster indica él es un sabio erudito en todas las áreas del conocimiento, o un charlatán sin más ni menos. Hoy los saberes son tan amplios y especializados, que una sola persona no los puede dominar desde su perspectiva. ” éste es para mi el punto fuerte del articulo, los fallos en los nombres de si es o no llamado pos modernismo o si se trata o no de una lógica policontextual, lo que él critica, sino el fondo de l oque dice que es realmente útil y acertado. Gracias pro el articulo me gustó bastante, sí hay errores, pero es que éstos no cambian el mensaje real que quisiste dar y un buen lector no le tienen que desmenuzar todo para que lo entienda.

  4. Lo que yo personalmente observo es que él se está refiriendo a lo peligroso que puede ser permitir una irresponsable cabida a la la ruptura de las fronteras de las ciencias, a las extrapolaciones exageradas y sin criterios lógicos o sin respetar criterios de demarcación de las etimología clásica, que si bien han servido para delimitar lo que es charlatanería de lo que es un conocimiento aceptado por consenso de cientificos. No es necesario que critiquen como Geviert un salto tematico sino centrarse en el acierto tan elegante que el autor del articulo tiene al decir “Poner a la religión y a la física en un mismo plano (Weinberg), y las cuestiones científicas junto con las del sentido común (Foerster), solo daría cabida al pensamiento sin orientación. El trabajo de Foerster indica él es un sabio erudito en todas las áreas del conocimiento, o un charlatán sin más ni menos. Hoy los saberes son tan amplios y especializados, que una sola persona no los puede dominar desde su perspectiva. ” éste es para mi el punto fuerte del articulo, los fallos en los nombres de si es o no llamado pos modernismo o si se trata o no de una lógica policontextual, lo que él critica, sino el fondo de l oque dice que es realmente útil y acertado. Gracias pro el articulo me gustó bastante, sí hay errores, pero es que éstos no cambian el mensaje real que quisiste dar y un buen lector no le tienen que desmenuzar todo para que lo entienda.

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