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El “renacimiento” del Paradigma de la Transición y el Fin de la Tercera Ola (?)

Los recientes movimientos sociales en el mundo árabe y África Norte al parecer están empujando hacia ciertos procesos de transición. Aunque es muy temprano afirmar que sean hacia la democracia,  sí están marcando el fin de ciertos regímenes.  Con éstos procesos, se cerraría la llamada Tercera Ola de cambios políticos iniciada en la década de los años 70’s con la democratización de España, Portugal y Grecia, seguidos por el fin de las dictaduras en Latinoamérica, la desintegración de la URSS y los procesos de cambio político en Europa del Este.

En 2002, Thomas Carothers criticó el llamado “Paradigma de la Transición” acuñado por Philippe Schmitter y Guillermo O’Donnell principalmente, y con la colaboración de Laurence Whitehead en Transition’s from Authoritarian Rule (Baltimore, 1986). Carothers (2002), en su artículo, The end of the Transition Paradigm también le levantó su acta de defunción: dicho paradigma asumía que toda transición implicaba un proceso hacia la democracia (p. 6) lo que generaba ciertas expectativas que influyeron la ayuda internacional hacia los países en “proceso de democratización”. No cabe aquí resumir el artículo, muy rico en sus críticas, pero si remarcar la principal: no todos los países que ingresan a un proceso de transición se consolidan como democracias.

O’Donnell lo dejó muy claro en su interesante réplica a Carothers. In a partial defense of an evanescent “paradigm” (Journal of Democracy, 2002) argumenta que él y sus colegas nunca afirmaron que un proceso de transición implicara forzosamente e inevitablemente un proceso de democratización. Tan es así que el mismo O’Donnell acuñó pocos años después esa expresión de Democracias Delegativas, aplicable a algunos casos de “fallida democratización” y sólo para algunos países de América Latina.

Pero en algo que Carothers si tiene razón, es en el esquema de fases (stages) que propusieron los autores en su libro: primero la apertura (opening), segundo el colapso (breakthrougth) y finalmente la consolidación. En cada una de estas fases se presentan algunos procesos que llevarían a la democracia: nueva constitución, elecciones limpias, etc. Es obvio que en algunos países sucedió esto, pero en otros sólo uno o quizá dos fases estuvieron presentes. De allí la critica de Carothers.

Las diversas olas de cambio en el mundo árabe que se han presentado en el 2011 han llevado a muchos “analistas”, influidos sobre todo por los medios de comunicación y periodistas que buscan la nota, a afirmar que son procesos de democratización. ¿Es factible afirmarlo? No. Por supuesto que no. Quizá en algunos casos se ha presentado la “apertura” pero no sabemos si seguirá realmente el colapso y se ve muy lejos la consolidación.

Túnez. Apertura a Medias. En éste pequeño país fue dónde empezó todo a partir de la inmolación de un desempleado. Sin embargo, el poder quedó en manos de la mano derecha de Ben Ali, Mohamed Ghanuchi. Algunas pautas de apertura son el reemplazo de la vieja guardia en el poder y la desaparición de la agencia que censuraba las comunicaciones que criticaban al régimen. La novedad fue el uso masivo de las redes sociales. ¿Es que Facebook puede reemplazar una espada?

Egipto. Apertura a Medias: se fue Hosni Mubarak, pero ni se le ha juzgado ni se han puesto en marcha reformas políticas.

Libia. Intentos de apertura reprimidos con violencia extrema. Muamar el Gadafi difícilmente dejará el poder. La pregunta es, si los rebeldes opositores lograran derrocarlo ¿Quien asumirá el poder en un país dónde la idea de democracia es inexistente? Otro Gadafi, seguramente.

Siria. Una oligarquía muy cohesionada en torno a Bachar El Asad que ha reprimido todo intento de protesta, llegando al extremo de atacar civiles durante los funerales de los activistas.

Argelia. Las revueltas más numerosas de toda la zona no han hecho mella en el poder de Buteflika, quien a lo mucho a aceptado reformar la Constitución, eso sí, siempre que las reformas pasen antes por sus manos. Hay más posibilidades de que en éste país se transite realmente a la democracia por la simple razón de que existe una oposición bien organizada, cosa que es difícil observar en los otros casos.

Existen por supuesto otros casos. Lo importante será observar hacia dónde se dirigen estos procesos. Lo que abre una serie de preguntas ¿Es la democracia un valor universal? ¿Todas las sociedades están abiertas a éste tipo de gobierno? Tal vez no. Resulta interesante ver cómo aquellos regímenes que surgieron de la  disolución de la ex Unión Soviética hoy son más que democracias, regímenes neo-autoritarios incluyendo a la misma Rusia, una versión de los llamados regímenes híbridos. Es probable que las revueltas del Magreb conlleven a éste tipo de regímenes. Pero quizá también sea cierto que por muy poco democráticos que sean, pueden ser mejores sistemas de gobierno que los que ahora imperan en la zona.

Boogie y Proceso

Debo señalar que nivel personal hubieron tres medios impresos en México que me llevaron a interesarme en la política y posteriormente estudiar Ciencia Política: Siglo XXI de Guadalajara (mientras existió), La Jornada (antes de convertirse casi únicamente en órgano de difusión del EZLN y de la izquierda con ideas del priísmo de los años 70’s – olvidándose de la información y la  (auto) crítica-) y sobre todo el Semanario Proceso.

Todavía hasta hace algunos años, Proceso se leía de atrás hacia adelante, pues en su última página aparecía Boogie “El Aceitoso”, personaje creado por Roberto Fontanarrosa. Boggie es un mercenario, excombatiente de Vietnam, machista extremo y con prácticamente un odio total hacia la vida. Boogie tiene una filosofía siniestra y a la vez sarcástica, no tiene respeto por la vida a menos que ésta le dé la oportunidad de golpear o matar a alguien. Le agrada el sufrimiento y sólo sonríe cuando alguien lo padece. Boogie hace una surrealista apología de la violencia que sin embargo hace reir. (Ya hay una película)

Boggie dejó de ser publicado en Proceso, y tiempo después su director fundador Julio Scherer dejó la revista. No hay duda que dicho semanario fue una trinchera que, a su modo, contribuyó en el proceso de democratización del país. Cuando casi no habían medios críticos y la censura era verdaderamente aplicada, Proceso era ese espacio en dónde los lectores podían encontrar literalmente la verdad que el oficialismo escondía. Pero su éxito fué también su derrota. Llegado el proceso de democratización en los años noventa del siglo XX, llegaron tiempos de cambio, nuevos semanarios políticos aparecieron y saturaron el mercado. Hablar de política se puso de moda como nunca en México y Don Julio Scherer dejó la dirección de Proceso.  Hace años que no compro Proceso, quizá exagero, pero olvidaron la crítica por el ataque sin fundamento y dejaron de buscar la verdad por el chisme.  En sus páginas apenas sobreviven algunos textos a tomarse en serio, pero se pierden en su pequeño mar falto de la seriedad que la caracterizo años atrás. Pero así es la vida, nada es para siempre.

Cinco Tesis sobre la Segunda Vuelta Electoral

“¿Segunda Vuelta Electoral? No gracias”. Quizá ello deberían responder los legisladores en México a quienes desde la Presidencia se les ha propuesto una serie de reformas políticas entre ellas la introducción de la Segunda Vuelta Electoral (SVE) en elecciones presidenciales. Pero el Presidente no es el único que la ha propuesto, desde hace años existen iniciativas similares tanto en la Cámara de Senadores como la de Diputados, simplemente que hasta hace poco que el tema ingresó al debate en la opinión pública (producto del resultado de la elección de 2006). Uno de los problemas de México es que sus políticos, analistas y opinólogos que pueden incidir en ciertas decisiones (como una reforma de éste tipo) tienden a pensar o que México es un país aislado del mundo y que todo lo que proponen es nuevo o que no tienen nada que aprender de las experiencias de otras naciones. Eso si, cuando conviene, se citan las “experiencias en…” para llevar agua a su molino. Una discusión similar existió cuando se introdujo el Voto de los Mexicanos en el extranjero, muchos decían que dado los millones de mexicanos en exterior (casi 25 millones, 15 de ellos en edad de votar, pero el 98% en EUA), el interés  por votar iba a ser muy grande y era un gran paso para la democracia en México. Resultado: apenas unos pocos miles de votantes, como sucede en todo el mundo dónde existe este tipo de voto –lo que casi nadie quizo ver-.

La SVE en la elección presidencial  tendría efectos más negativos que positivos si los legisladores no toman en cuenta que existe más de un tipo de SV, sobre todo debieran observar los resultados  o consecuencias a partir de las experiencias en otros países.

He aquí entonces  Cinco Tesis sobre la SVE con referencia al caso Latinoamericano.

Primera Tesis: No existe un solo tipo de SVE, existen al menos tres tipos:

1. SVE sin barrera de acceso: donde pasan los candidatos mas votados, en SV se decide con mayoria simple quien gana. Como fue el caso Frances para las elecciones a la Asamblea bajo la Presidencia de De Gaulle, donde según la ley podían pasar todos, pero en realidad sólo pasaban los mas votados; este mecanismo permitía medir la fuerza de los candidatos y permitía al mismo tiempo el voto estratégico del electorado como la coordinación entre los partidos (véase Gary Cox: 1997).

2. SVE con mecanismo de acceso simple: Si ningun candidato obtiene una mayoria absoluta (mas del 50%), entonces se celebra la SVE entre los dos candidatos mas votados. Gran parte de los países de AL que contemplan la SVE señalan así dicha norma. Éste tipo de SV existe en Brasil (introducción en 1988), Chile (1989), Colombia (1991), Ecuador (1979-1998), El Salvador (1983), Guatemala (1985), Perú (1979), R. Dominicana (1996) y Uruguay (1996).

3. SVE con mecanismo compuesto de acceso: donde la ley establece ciertos requisitos ‘necesarios’ para celebrar la SV. Como es el caso de Argentina (1994), donde la norma es si en 1ª V un candidato obtiene mas del 45% y una diferencia mayor del 10% respecto del segundo, no se aplica la SVE, caso contrario si se aplica. Obviamente para acceder a la SVE el resultado de la 1ªV entre los dos candidatos debe ser cerrado, es decir, menor al 10%. Mecanismo similar existe en Ecuador (1988), Nicaragua (1987) dónde se exige una diferencia de 5% y Costa Rica (1949), aunque en éste última basta con el 40%.

Segunda Tesis: Tan legítimo es el presidente que es elegido con un porcentaje mínimo de diferencia respecto del segundo candidato, como aquél que obtiene una mayoría amplia. ¿Porqué? Existen tres dimensiones de la legitimidad y la de un gobernante no sólo se basa en la (1) de origen (legitimidad electoral, que es la que se supone “aumenta” con la SVE), sino también en (2) la legal (legitimidad que obtiene quien respeta las normas) pero sobre todo (3) la legitimidad en funciones, es decir, aquella que se obtiene con el desempeño gubernamental.

Las diversas reformas que en América Latina han introducido la SVE con la idea de “aumentar” la legitimidad de los gobernantes electos y según ello, asegurar la gobernabilidad, en realidad simplemente: a) han aumentado los costos de las elecciones, b) no han asegurado la gobernabilidad (recúerdese Fujimori en Perú, Bucarán en Ecuador, Menem en Argentina, etc.) y c) los gobernantes que han sido elegidos en SV y han tenido éxito en realidad lo han logrado por su desempeño en el poder y no por ser elegidos con “mayoría absoluta” ( ejemplos: Luis Ignacio da Silva en Brasil, Ricardo Lagos en Chile, Toledo en Perú, etc.)

Tercera Tesis:  La SVE tiende a producir gobiernos divididos. Dado que regularmente los resultados en SV no favorecen al partido del candidato ganador en las elecciones parlamentarias. Varios o casi todos los presidentes electos en SV no obtienen la suficiente mayoría en el Congreso que le asegure un margen de negociación, por lo que pueden presentarse relaciones tensas en las que ni el Gobierno ni el Congreso se pongan de acuerdo. (Como en Brasil 1989, 2002 y 2006;  en Colombia 1998; en Ecuador 1984, 1992, 1996, 2002 y 2006; Guatemala 1985, 1991, 2003 y 2006; o en Perú 1990, 2000 y 2006).

Un ejemplo que es recurrente al respecto es el caso de Brasil. En 1989 Fernando Collor de Mello ganó la Presidencia en SVE, pero su partido en las elecciones parlamentarias ganó solo 3 de los de los 75 escaños del Senado y 40 de los 503 escaños en la Cámara de Diputados. Esta situación se repitió en las elecciones del 2002 con Luis Ignacio Da Silva quien gana con casi el 60% de votos en la Segunda Vuelta pero su partido solo obtiene 10 escaños en el Senado, y apenas 83 en la Cámara de Diputados.

Cuarta Tesis: La SVE tiende a fragmentar el sistema de partidos:

Y ello radica al menos en la interrelación de tres factores: 1) En la simultaneidad de las elecciones legislativas con la primera vuelta electoral presidencial; 2) En la atención y arrastre que adquiere la elección presidencial respecto a las legislativas incluso en los países donde la simultaneidad es reducida, y principalmente; 3) En el comportamiento estratégico de los electores, que tienden a emitir votos diferenciados. En la primera vuelta el electorado regularmente vota por el partido de su preferencia como su primera opción en ambas elecciones, incluso si está consciente de que tiene pocas posibilidades de definir la elección presidencial, pero su voto si incide en la acumulación de votos necesarios para mantener al partido en la contienda por la asignación de escaños. En esta primera etapa es donde se crean las condiciones que fragmentan el sistema de partidos. Mientras que la SVE al circunscribirse a la elección presidencial, el electorado tiene la oportunidad de corregir su preferencia y votar por uno de los dos grandes competidores.

En dicha elección puede votar de tres formas: 1) por quien considera que será un buen gobernante; 2) En contra de quien no quiere que lo gobierne, ó; 3) Por el candidato menos malo. Por ello Sartori dice que la SVE es un sistema de selección y no de elección. La última opción obviamente será abstenerse. Esta situación no se presenta en elecciones de mayoría simple donde el voto fragmentado es reducido, porque en ellas el electorado sabe que su voto incidirá en la definición de las elecciones y por lo tanto votará por los grandes competidores los cuales no siempre son su primera opción.

Quinta Tesis: La SV tiende a hacer creer que el gobernante electo es el representante máximo de la voluntad popular. Tienden a olvidarse de su posición minoritaria (caso contrario hubieran ganado en la primer vuelta), confunden la legitimidad de origen con aquella en funciones y pueden promover procesos que llevan a la ingobernabilidad. Ejemplos: Fujumori y su famoso “autogolpe de Estado”, Bucaram en Ecuador –que incluso llegó a autodesignarse entrenador de la Selección Nacional-. Un claro ejemplo de cómo la legitimidad de origen o electoral no es la “única” ni necesariamente la más importante una vez que se alcanza el poder es el caso de Néstor Kirchner en 2003, cuando con apenas el 22%, un Menem que no quizo ir a la SV, el presidente electo pudo gobernar obteniendo altos índices de aprobación, precisamente por la legitimidad que obtuvo en funciones.

Es posible que con el objetivo de evitar escenarios de confrontación y polarización en el contexto de resultados estrechos en elecciones presidenciales, se apruebe una reforma que introduzca la SVE en México. Los legisladores deberían entonces optar por aquella variante que ha funcionado o tiende a funcionar mejor: SVE con barrera de acceso compuesta. Una SVE que se aplique sí y sólo sí la diferencia entre el primero y segundo competidor es menor al 10% de la votación total efectiva y sólo si el primero obtuvo un porcentaje menor al 40% de los votos. De ésta forma la SVE sería un verdadero sistema de desempate.

Bibliografía recomendada:

Si bien existen muchos textos sobre la SVE, creo que los más claros son:

Anibal Pérez Liñán: “La reversión del resultado en la doble vuelta electoral: Una evaluación institucional del Balotaje.”  Tercer Congreso Internacional de Latinoamericanistas en Europa (Amsterdam, July 3-6, 2002) and Primer Congreso Latinoamericano de Ciencia Política (Universidad de Salamanca, July 9-11, 2002)

Barrientos del Monte: “La Segunda Vuelta Electoral y la Gobernabilidad en los Sistemas Políticos Latinoamericanos” Apuntes Electorales 15.1 (2004): 507-536. Otra Versión se encuentra en Ciudad Política.com

Adriana Gallo: “El sistema de doble vuelta electoral y los tres elementos de la relación representativa. Análisis del empleo del balotaje en América Latina” Revista mexicana de estudios electorales Número 8, enero-diciembre 2009. Para comprar ésta revista visiten la página de la SOMEE.

Los Intelectuales Latinoamericanos y el desprecio por la Ciencia

El diario El País convocó a 109 personalidades de América Latina para que eligieran a los personajes más importantes de la historia de AL en los últimos 200 años. Más allá de los nombres mencionados, de los cuales no cabe duda hicieron contribuciones importantes para América Latina, sorprende que no se haya mencionado a ningún científico (o quizá no debería sorprender). Lo que pone de manifiesto que los intelectuales en AL desprecian la ciencia (algunos prefirieron mencionar incluso a Mafalda, Chespirito, Los Panchos y Cantinflas), o simplemente consideran que ésta tiene poco impacto en el desarrollo de la región. La ciencia sólo aparece coyunturalmente en sus opiniones, sólo cuando ya la situación es irreversible, eso sí, sobresalen siempre las quejas del subdesarrollo eterno y del imperialismo opresor.

En 1958 William S. Stokes publicó el ensayo sobre AL  “The Drag of  the ‘Pensadores'”, cincuenta años después, sus argumentos siguen vigentes, reproduzco sólo algunos fragmentos que me parecen absolutamente ilustrativos y finalmente la lista de El País:

– “Pocos grupos ocupan posiciones tan altas en el continuum de status, prestigio e influencia en la comunidad como los pensadores o intelectuales.  Constituyen un elemento importante, con frecuencia el más importante en las clases medias que gobiernan todos los países de América Latina”

– “El tema central del pensamiento de la gran mayoría de los intelectuales es la creencia de la superioridad de los valores de la cultura hispánica  y la inferioridad de los valores de la cultura de los Estados Unidos”

– “En América Latina ninguna escuela literaria sostiene que la tecnología represente valores que deberían ser adoptados, apreciados y utilizados como medios para un tipo de vida más significativo

– “Por supuesto, novelistas, ensayistas, historiadores y otros pensadores no pudieron ignorar la tecnología en las últimas décadas. (…) Sin embargo, cuando los pensadores hablan de la industrialización o del cambio tecnológico, casi siempre lo hacen en términos teóricos, abstractos o doctrinarios. Están mucho más interesados por la especulación respecto de papel teórico de la tecnología en un amplio contexto cultural, que por la investigación empírica del significado y funcionamiento práctico de la tecnología en cualquiera de los campos en que se necesita con urgencia la introducción de mejoras”

– La metodología y el contenido de la educación -en la época colonial- crearon valores culturales que aún persisten, según Fernando de Azevedo: “Esta tendencia a valorar la cantidad más que la calidad, la erudición más que la cultura, el valor de la elocuencia más que la pasión de las ideas, el “más o menos” en vez de la exactitud, aunque no haya tenido en él sus orígenes, fue sin duda reforzada por el tipo tradicional de enseñanza… que no se orientaba hacia la formación del juicio sino hacia la acumulación de conocimiento, y en el que el espíritu de precisión, profundidad, penetración, madurez crítica y estética, era (y aún lo es) sacrificado a la adquisición de un aprendizaje enciclopédico“.

– “En casi toda América Latina hay buena gente, buena tierra y buenos recursos ¿Por qué, como es el caso actualmente , no se les utiliza para producir condiciones materiales de vida más altas para todas las clases de individuos?

– “Los hechos indican que ni en el pasado ni en el presente, los pensadores han considerado la tecnología como un valor que debería adoptarse con firmeza y convertirse en núcleo central de la cultura hispánica

– “Los pensadores sostuvieron durante mucho tiempo la idea de que el ocio enoblece y el trabajo, especialmente el trabajo técnico es degradante. Probablemente esta actitud psicológica hacia la producción explica mejor que ningún otro factor el motivo por el cual los países latinoamericanos, en diferentes grados, están atrasados en términos materiales“.

Ahora bien -y para finalizar- he aquí la lista de los personajes más influyentes  en los últimos 200 años en América Latina (Quiz: Encuentre un científico, tecnólogo o como le quiera llamar, en la lista)

1. Simón Bolivar

2. Fidel Castro

3. Ernesto Che Guevara

4. José Martí

5. José de San Martín

6. Benito Juárez

7. Jorge Luis Borges

8. Gabriel García Márquez

9. Emiliano Zapata

10. Andrés Bello

No dudo del valor de los literatos, pero creo su impacto en el desarrollo  -repito, el en desarrollo- de AL está sobrevalorado.

Ciencia Política Pop

¿Confiaríamos nuestra salud a un médico que tiene sus horas-práctica no en el consultorio sino frente a una cámara de televisión? A los médicos que hacen su carrera opinando se les llama charlatanes. En las ciencias sociales sucede lo mismo, sabemos que en la Ciencia Política, como en la Economía y la Sociología, existen muchos así. Incluso –y tristemente- los alumnos de las universidades prefieren escuchar a un opinólogo que a un investigador. Muchos políticos, regularmente los más idiotas, pasan su vida capeando sus opiniones, como si de ello dependiera su carrera, sólo unos pocos, los más inteligentes saben que, como Platón lo dijo hace cientos de años, la opinión es el nivel más bajo de conocimiento, tiene poco o nada de evidencia empírica, y la opinión de hoy, mañana se olvida. Sin embargo hoy estamos rodeados de opinólogos y comentaristas sobre la política, que no leen libros serios ni investigan, pero que tienen influencia sobre la población y muchas veces también sobre las decisiones políticas.  Y no es que deban sólo leer libros serios e investigar, pero se dan aires de eruditos y expertos, cuando en realidad sólo son opinólogos. Son los Frasier Crane de la Ciencia Política.

Frasier fue una exitosa serie estadounidense que se transmitió durante 11 temporadas en EUA y en varios países del mundo (de 1993 a 2004) protagonizada por Kelsey Grammer. El personaje Frasier Crane es un psiquiatra  Doctorado en Harvard y con estudios en Oxford, y quien recientemente divorciado decide trasladarse de Boston a Seattle. Allí encuentra un trabajo como psiquiatra de la radio KACL. Como anfitrión de su propio programa, da consejos a personas que le llaman para contarle sus problemas y él con un su aire de intelectual trata de decirles cual es el trasfondo de sus preocupaciones. Frasier es snob, exageradamente pedante y se jacta de tener gustos exquisitos y refinados. Siempre trata de buscar el trasfondo de las cosas aunque éstas sean muy simples de resolver, incluso sus bromas son tan estiradas que nadie las entiende. Tiene un hermano, Niles Crane, que también es psiquiatra y es muy parecido a él en todos los aspectos y por lo tanto siempre están en competencia.

Niles, quien tiene su consultorio y es reconocido en su ámbito, siempre critica a Frasier porque aparece en publicidad en autobuses y en anuncios; para Niles la psiquiatría de la radio es una tomadura de pelo y una ofensa para la profesión, por supuesto, afirma -como en la Ciencia Política!- que es imposible tratar problemas de tal naturaleza en un medio como la radio, y sobre todo en apenas unos minutos “de sesión”. Pero Frasier, a sabiendas que en el fondo su hermano tiene razón, se siente seguro de todo lo que dice sólo porque es famoso. Se enorgullece de que tenga miles de radioescuchas y muchos “pacientes” quienes le agradecen sus atinados consejos. Una frase que es muestra de su extremo egocentrismo y esnobismo es expresada en un capítulo en el cual debe dar un consejo –esta vez fuera de la radio- y duda si tal o cual consejo es el mejor o no, su padre le señala que no importa si se equivoca, errar es humano, a lo que Frasier responde: “No, no es lo mismo, si tu te equivocas o se equivoca otra persona, no hay problema, pero yo tengo un título de Harvard, entonces, si yo me equivoco el mundo pierde algo de su esencia”.

Así también, en la Ciencia política –pero también en otras disciplinas- abundan los Frasier, sobre todo en la radio y en la televisión, y por supuesto en los diarios. Los Frasier de la Ciencia Política son politólogos de formación, incluso con Doctorados en el extranjero, pero que por azares del destino no se dedican a la investigación o el ejercicio profesional, sino que terminan opinando en medios de comunicación masivos –es más, es un anhelo-. Sus presentaciones no pasan de cinco o máximo diez minutos en la radio o la televisión, o una cuartilla y media en los diarios. Pero ello es suficiente para que ciertos círculos de la sociedad, y sobre todo muchos políticos de poca monta e ignorantes,  se crean casi todo lo que dicen. Estos seudo-politólogos, no asumen ninguna responsabilidad sobre sus opiniones. Y ello es quizá lo más grave del asunto.  (Un ejemplo de ello son los opinólogos que en México llamaron a anular el voto, y luego se quejaron de que la derecha obtuviera mas espacios en las instituciones).

Los Niles de la Ciencia Política son aquellos que estudian y analizan con mayor detenimiento las cuestiones políticas, si tienen algo que decir, no se circunscribe a una mera opinión, ya que sus argumentaciones están basadas generalmente en evidencia empírica y reflexiones bien fundamentadas. Sin embargo, a ellos pocas veces se les escucha, aunque afortunadamente también a veces son invitados a deliberar junto con los snobs que forman la Comentocracia. Y no es que deban suprimirlos, la opinión es parte de la democracia y siempre la supresión de la opinión es el símbolo de un sistema autoritario, pero quizá lo que sí es necesario, es que los políticos deberían guiarse menos por las opiniones pasajeras, e inteligentemente acercarse más a los expertos. Sobre todo los estudiantes aspirantes a politólogos  deberían saber que la verdadera Ciencia Política, no se hace opinando, ni saliendo en la TV.

Aborto: cuestión de salud pública, no moral

Desde la perspectiva de la política y el Estado, el aborto no es una cuestión moral, es de salud publica. No se trata si estar de acuerdo o no con el aborto, tal discusión nunca se va a terminar. Hay muchas mujeres que abortan, punto. Si lo hacen por cuestiones de salud o porque fueron violadas tienen todo el derecho; o si lo hacen  porque no tienen dinero,  no quieren tener el hijo, etc. esa es una cuestión personal. Sea por el motivo que sea, el Estado debe procurar que, como cualquier intervención quirúrgica, se haga bajo medidas sanitarias óptimas.

Prohibirlo o penalizarlo no impide su práctica y de hecho aumenta la clandestinidad y el número de mujeres que pierden su vida o sufren secuelas negativas. El aborto no es una práctica que se circunscriba a una clase social, lo hacen mujeres de clases altas como mujeres pobres, católicas o de otras religiones.  La diferencia estriba en que, si está prohibido, unas acuden a un hospital privado y pagan por un buen servicio, mientras otras acuden a practicantes   clandestinos poniendo en riesgo su vida.

Cuando la mujer sufre una violación, o su vida está en riesgo, está en todo su derecho a abortar, como se supone que una buena ley debe permitírselo y médicos con ética deben practicárselo, y en éstos casos o similares, no cabe el argumento ni de conservadores (el derecho a la vida) ni de liberistas (el derecho a decidir). Tan extremo es argumentar que una mujer que aborta es que no está a favor de la vida y que por tanto habría que castigar su conducta, como aquellos que dicen que están en su derecho de hacer lo que quieran. Ambos argumentos pertenecen al ámbito privado y deberían quedarse allí. El Estado y los gobierno lo único que deben asegurar -de nuevo- es que si una mujer tiene o desea practicarse una aborto se haga bajo medidas de salubridad.

En general, decidir por el aborto no es una decisión fácil, son pocas mujeres que se pueden jactar de haberlo practicado sin sufrir consecuencias psicológicas. Si la decisión personal es complicada, el Estado no tiene porqué complicarlo más.

Las sociedades latinoamericanas tienen muchos tabus, y el aborto ha sido uno de ellos (ya no digamos el divorcio o la homosexualidad). Sobre el aborto existen muchos mitos, y uno que esgrimen los más conservadores, apoyados en la iglesia católica, es que la vida comienza desde la concepción. Tabus y mitos de ésta naturaleza difícilmente van a desaparecer. Históricamente, van y vienen.

Si no me equivoco, Voltaire dijo una vez que “la ley ha hecho a ritmo de caracol lo que debería ser  a vuelo de águila”, por ello no debería sorprender a varios ‘juristas’ y ‘estudiosos del derecho’, argumentar que la ley debo proteger al ser humano desde la concepción (una postura de origen católica, que otras religiones como el judaísmo o le hinduísmo no compartirían). Y más aún, argumentan con ejemplos sobre los cuales no existe objeción, como aquellos de ‘¿y si a tí te hubieran abortado?’, y otros similares.

Estos y otros deberían recordar que la idea “el ser humano existe desde la concepción” es muy reciente: durante muchos siglos, la mortalidad infantil era tan alta, que incluso los niños -salvo en las clases altas- no tenían tantos cuidados como en la era contemporánea (XIX y XX). El embarazo era un periodo ambiguo en la vida de las mujeres. Fueron los avances de la medicina que al mismo tiempo trajeron consigo una visión diferente de la infancia y el embarazo.

En el caso de México, pero también en Argentina y Chile -por mencionar-  muchos políticos y “representantes de la sociedad civil” todavía viven en el siglo XIX. Argumentos del tipo “el feto es un ser humano”, como “derecho a decidir” llegan a ser a veces tan extremos en su postura que olvidan lo importante: la salud de la mujer, y por lo tanto, de la sociedad.

Yoani Sánchez: Vivir y escribir en la Habana

Para quienes medianamente navegan por blogs de política, el nombre de Yoani Sánchez no les es extraño. Una chica cubana que desde hace años publica Generación Y de una forma casi heroica, por las dificultades que han creado en su país para acceder a la información. No creo que sea necesario abundar en la coyuntura a la que se ha enfrentado en las últimas fechas (de ello abundan noticias), sino en el contexto en el que se desenvuelve su actividad.
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Para muchos latinoamericanos el sistema socialista de Cuba y Fidel Castro (léase él líder y su grupo), una simbiosis de ideología-personalismo-sistema-idolatría,  representan todavía una opción al capitalismo, no obstante el muro de Berlín haya caído hace ya 20 años y la URSS se haya desintegrado de una forma que nadie se esperaba, mostrando simplemente que el socialismo ‘real’ o no –China aparte- es un sistema insostenible porque contiene contradicciones más graves que las que trató de superar.
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En la actualidad en algunos países quienes sostienen que el socialismo todavía es una opción y la revolución es un camino, son generalmente pequeñoburgueses que cuentan con lo suficiente para no trabajar y permitirse el activismo político como forma de vida, no voltean los ojos a Corea del Norte ni a Libia por ejemplo, algunos todavía llegan a leer los textos marxistas como evangelios, no como tratados sociológicos,  y viven de la crítica predicando entre los conversos. Ya no existen aquellos socialistas que visitaban las fábricas y se reunían con los campesinos, hoy los aún sostenedores de éste sistema gustan sólo criticar desde diarios que sólo leerán sus incondicionales -¿no sería mejor convertir a los herejes?-.  Un trabajador, un obrero o un campesino, antes que pensar en la revolución, piensa en llevar comida a su familia (me adelanto a los críticos: Zapata no era un pobre campesino). Más aún, quienes desean la revolución sólo hablan de dientes para afuera. Quizá el ejemplo más claro es el Sub-comandante Marcos (un ícono para los radical-chic y los turistas revolucionarios), quien hace años en una entrevista al prestigiado y quizá uno de los pocos periodistas serios que ha tenido México, Julio Scherer, le dijo “Yo no soy un revolucionario, soy un rebelde”. Pues si, entre rebeldía y revolución hay un mar de diferencia. Ya lo decía Erasmo de Rotterdam: “La guerra es grata a los inexpertos”. Se podría decir quizá en defensa de Marcos que la rebeldía es el primer paso para la revolución, pero desafortunadamente allí dónde hace falta no existen revolucionarios.
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Creo que Yoani Sánchez no es una revolucionaria, y tampoco creo que haya que inflar su imagen más allá de las justas dimensiones, quizá sea una rebelde, a su modo, y eso habrá que reconocérselo, porque es rebelde sin ese aire que se dan aquellos que en realidad no lo son. Lo que si es cierto, es que ese tipo de rebeldía es el grano de arena que a la larga lleva a la Revolución –no necesariamente violenta-. A través de sus post en Generación Y muestra la vida cotidiana en una Cuba que los seguidores del sistema político allí imperante no desean ver: comida racionada, ausencia de medios de comunicación libres, un grande mercado negro de productos necesarios, las largas filas para el pan, la constante reducción de la calidad de vida, la farsa del “excelente” servicio de salud, etc.
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No repetiré lo que se puede leer en su sitio. Lo paradójico es que no la he conocido a través de internet, sino por la publicación de sus comunicaciones en Internazionale, un semanario italiano que reproduce en sus páginas lo mejor del periodismo internacional. En mayo de 2009 se publicó también en Italia el libro “Cuba Libre. Vivir y escribir en la Habana” (Milano, Rizzoli, 2009) que recoge todos sus posts hasta inicios de éste año y traducidos por Giordano Lupi.
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Yoani Sánchez ha recibido algunos premios en EUA y España, pero el sistema cubano no le ha permitido salir de la isla, y en los últimos meses han endurecido la vigilancia sobre su persona al grado ya de ser agredida físicamente. Cuando un sistema empieza a fenecer, endurece sus actitudes. En México así sucedió desde 1988 hasta 2000, como no recordar la frase del líder sindical Fidel Velázquez quien dijo que si el PRI perdía habría una guerra, pues -parafraseo- “llegamos por las armas y por las armas habrán de sacarnos”. No dudo que en Cuba existan quienes digan lo mismo, si ya la consigna de Fidel Castro que también es el lema de dicha nación no deja opciones (“Patria o Muerte”), entonces los caminos se cierran. Castro en su momento llevó a cabo un cambio necesario, fue (es) un hombre que dio el paso de la rebeldía a la revolución, pero no supo dar el siguiente, que implicaba no personalizar el sistema y sobre todo no limitar las libertades, y quienes ahora tratan de heredar su poder no quieren darlo.
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La lectura de los textos de Yoani Sánchez, que hablan de la cotidianidad, las compras, la TV, la tecnología, etc. muestran lo que ya muchos saben: el embargo de EUA a la isla no ha dañado más que a los ciudadanos cubanos, no a quienes están en el poder. Por ello sorprende que en su carta dirigida a Obama (quien no ha hecho nada por la Paz pero lo concedieron el Nobel) no le haya hecho ninguna pregunta respecto al embargo, siendo que la misma Yoani sufre sus efectos. Sus post, sobre todo muestran una Cuba que sobrevive al socialismo no por convicción sino por aguante, una sociedad cansada que no tiene siquiera muchas fuerzas para protestar. Ojalá no sea así.