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El peso de la derrota ¿a dónde van los ex-candidatos presidenciales?

Los sistemas presidenciales se caracterizan por tener elecciones de suma cero, es decir, el que gana se lleva todo. Es natural porque los sistemas son de mayoría (relativa o absoluta con segunda vuelta), donde los restos no cuentan, no tienen representación, se desperdician. En las campañas electorales por alcanzar la presidencia, partidos y candidatos invierten esfuerzos políticos, monetarios, humanos, etc., pero al final solo uno ganará. Perder una elección presidencial puede significar para muchos políticos el fin de su carrera, en cambio, otros utilizan la exposición pública para mantener viva su carrera. Empero pesará sobre ellos la imagen de candidato perdedor. No es lo mismo ser el perdedor que quedó en segundo lugar ó el tercer lugar, o un perdedor que por el simple hecho de competir en la elección presidencial pasará a la historia como uno de los candidatos.

Perdedores 1

En México (1994-2018) el número de candidatos no ha sido muy elevado, salvo el caso de la elección de 1994. Dominan los hombres como candidatos, pero se ha mantenido la presencia de al menos una candidata, con excepción del año 2000. Cabe recordar que en el año 1994, se presentaron dos candidatas mujeres, una de ellas con una amplio historia familiar en la política. Los partidos han optado por participar en coalición, lo que implica que el impacto de la la derrota se centra en el candidato. Lo cual es mayormente significativo cuando el partido pierde el registro, como sucedió con el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), el Partido de Centro Democrático (PCD) y el Partido Democracia Social (DS) en el año 2000. Pero mientras para los dos primeros significó su desaparición, para el tercero supuso el lanzamiento de la socialdemocracia en el país, apareciendo como un partido nuevo en el 2003. Para las elecciones de 2012 y 2018 dejan de aparecer los “partidos plataforma”, como el PCD en el 2000 o el Socialdemócrata en el 2006, centrados en el candidato presidencial. La novedad del 2018 el es “partido movimiento”, centrado en el candidato presidencial (líder carismático en el sentido weberiano) pero con una amplitud que permea otros cargos: gobernadores, legisladores y presidentes municipales, pero la estructura gira en torno del líder-candidato-presidencial, sin posibilidad de que los seguidores sobresalgan si no es por la gracia del dirigente carismático.

Un número importante de ex-candidatos se mantienen en la política partidista y se postulan para otros puestos de elección: Cárdenas perdió en 1994, pero en 1997 ganó la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México; Diego Fernández perdió en 1994 pero se convirtió en Senador en el año 2000; Francisco Labastida perdió en el año 2000, pero en el 2006 fue elegido senador. Manuel Camacho perdió en el año 2000 y fue postulado a diputado en 2003, y fue senador en 2012.

Otros candidatos perdedores se mantienen en la política sin optar de nuevo por cargos de elección, Muñoz Ledo renunció a su candidatura a favor de Vicente Fox en el año 2000 y hoy es cercano a López Obrador, Rincón Gallardo se mantuvo activo en la política hasta su muerte, y Cecilia Soto ha trabajado en los medios y como funcionaria. Josefina Vázquez Mota, a pesar de haber perdido, en parte por las pugnas al interior de su partido y el nulo apoyo del grupo del entonces Presidente en turno, Felipe Calderón, se ha mantenido en la política pero volvió a acumular otra derrota en 2017 al quedar en cuarto lugar en la elección de gobernador del Estado de México.

El caso quizá más interesante es el del candidato que una vez derrotado es exiliado de la política por sus propios correligionarios. Roberto Madrazo tiene una historia similar a la del actual (2018) candidato del PAN Ricardo Anaya. Logró imponerse como presidente de su partido y luego como candidato del PRI. Pero en su ambición por ser candidato polarizó a los miembros del partido, que se mantuvieron unidos mientras fue candidato, pero una vez que perdió, desapareció prácticamente de la política.

Perder una elección presidencial no es el fin de una carrera política, pero es claro que las cosas no volverán a ser iguales, ni mejores. La derrota pesará como una loza durante el resto de su carrera.

Perdedores 2

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¿Para que sirve un debate?

Dettaglio_del_Ritorno_di_Cicerone_dall'esilio_del_Franciabigio_2

Decía Cicerón en De la Invención retórica, que la habilidad de la retórica o elocuencia, es un oficio que tiene por objeto decir las palabras adecuadas para persuadir, sin olvidar que puede ser tanto para un bien como para un mal. Cicerón señalaba que la sabiduría sin elocuencia estorba igual a los hombres como a las ciudades. La elocuencia trata de persuadir a los hombres a que cambien su naturaleza o sus costumbres. Pero en las grandes ciudades, pueden aparecer hombres incultos que mienten en sus discursos, y pueden aparecer como superiores a los veraces. Así las repúblicas se han corrompido por aquellos que perversamente violaron el don de la elocuencia. Pero también su estudio y práctica debiera ser una actividad honrosa porque los malos por mucha elocuencia que tengan nunca podrán superar a los buenos.

Max Weber por su parte, consideró que en las sociedades modernas más que nunca la política se hace cada vez de cara al público, y con los medios de comunicación actuales -la radio, la televisión y la internet- el público se desdobla en el espacio y en el tiempo. El medio del político es entonces la palabra, y su buen uso político con la lucha y la pasión. Pero la demagogia siempre está presente, pues es una fuente de convencimiento de los políticos, pero también es la raíz de la degradación de la democracia.

Técnicamente un debate político entre quienes desean alcanzar un cargo público debería permitir a los electores observar en los políticos su capacidad de persuadir, de tratar de cambiar nuestra percepción sobre la política, sobre el gobierno y los problemas públicos. Pero un político que solo habla frente a una cámara sin confrontación, sin contraste de ideas, sin comparación, es simplemente un demagogo. ¿Es posible distinguir la calidad de un político respecto de otro si todos se someten a un formato que los homogeneiza? La retórica del buen político debería imponerse sobre aquella del mal político si las palabras fluyen ¿Cómo podemos distinguir esa capacidad oratoria cuando se permite que el peso de las inercias burocráticas se impongan sobre aquello que debería?

Estos son los problemas de la organización de debates entre candidatos en las elecciones de 2018 que prácticamente todas las instituciones electorales (nacional y locales) de México han repetido como si fuera un acuerdo general: estandarizar, homogeneizar, burocratizar, limitar, imponer temas y sometimiento de la capacidad oratoria. El diseño de los debates electorales en México pondría a Max Weber contento (o triste, depende) por ver cumplida su profecía de la tendencia burocratizadora de las actividades humanas, y más aún, del autosometimiento a la estandarización en pro de la democracia. Algo tremendamente inaudito y sobrecogedor.

La posibilidad de observar y evaluar en su hábitat a los políticos que desean el voto de los ciudadanos deberían ser precisamente los debates. La solución por supuesto que no es burocrática no estandarizadora, sino que podría estar inspirada en la lógica de los Hermanos Marx o si desean de la pluma de Jorge Ibargüengoitia: lanzarlos a un ruedo, y que libremente hablen, se confronten, se comparen. Que se muestren como son a los ciudadanos. Un debate no es para proponer ideas y soluciones, eso se hace en el programa del partido ó el candidato y se promueve en las campañas. Un debate no es declarar buenas ideas, sino de desenmascarar las malas. Ojalá y reaccionemos pronto.

Incertidumbre y democracia

La democracia es un régimen que se caracteriza entre otras cosas por la libertad de los ciudadanos para elegir a sus gobernantes y el control de éstos por las leyes. Pero a la democracia se le exige mucho: además de las libertades, también se le exige mejores condiciones sociales, crecimiento económico, seguridad, educación, etc. Cumplir esas exigencias no es cosa fácil, y las democracias que lo han conseguido en cierto grado, lo han hecho a partir de procesos de larga duración. Ninguna democracia ha logrado satisfacer las exigencias de los ciudadanos de la noche a la mañana. Y tampoco ninguna democracia ha logrado satisfacer todas las exigencias. Siempre hay nuevas exigencias, y las que se creían superadas vuelven a aparecer.

México no es un país que se caracterice por ser una democracia estable. Cuando lo está logrando las exigencias se profundizan, nacen nuevos problemas a la par de los ya existentes, algunos más graves que otros. Es quizá esta necesidad que tienen los ciudadanos de ver cumplidas sus exigencias de manera casi inmediata, que durante los procesos electorales sobre todo lo relacionado con la presidencia, que una gran parte de los mexicanos vuelcan sus expectativas en una persona. El candidato presidencial se convierte en una especie de tótem salvador. Se le perdona todo mientras está en campaña y se cree ciegamente en sus propuestas.

Pero así como se le alaba en campaña, así  cuando gana y apenas toma el poder, en poco tiempo se desmorona ese idealismo. Lo más interesante de la sociedad mexicana es que no discierne o lo hace poco, y los que transmiten las ideas, opinólogos, comentócratas y demás, poco revisan la historia, y cuando la hacen la interpretan a modo. Siendo que una gran parte de los nuevos electores gustan de guiarse por las imágenes, he aquí algunos ejemplos de los antes y después, que nos enseñan que el futuro siempre es incierto, y lo es más en las democracias:

En Noviembre de 1993, es “destapado” Luis Donaldo Colosio como candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de México. La inercia del régimen era tal, que una publicación ya lo señalaba como el seguro Presidente para el periodo 1994-2000. Así lo presentaba en primera plana en un tiraje casi inmediato apenas conocida su postulación.1994 Colosio

Nadie imaginaba que sería asesinado en 1994, apenas cuatro meses después, su campaña no “levantaba”, pero también con tal de acercarse del voto de los inconformes, su discurso se alejó de la versión gubernamental del triunfalismo.

1994_2 Colosio

En 1998, dos años antes de las elecciones de julio del 2000, Manuel Bartlett Díaz, priísta de larga carrera, acusado de orquestar el fraude de 1988 cuando fue Secretario de Gobernación con Carlos Salinas de Gortari, se presentaba como el futuro candidato del PRI a la presidencia, con una postura contra los neoliberales dentro de su partido, cosa que nunca renegó mientras estuvo con Salinas. No fue 1998candidato, y en pocos años se integró al Partido del Trabajo (PT), el cual se dice fue creado en 1990 por el presidente Carlos Salinas con los recursos que le daba la famosa “partida secreta” un recurso económico con el cual los presidentes podrían contar sin necesidad de rendir cuentas a nadie; el PT fue creado con el objetivo de fragmentar el voto de la izquierda, y en específico para “golpear” al Partido de la Revolución Democrática (PRD) que en ese entonces contaba entre sus líderes a Cuauhtémoc Cárdenas. Hoy Manuel Bartlett es un aliado de Andrés Manuel López Obrador. Y el PT es un partido que estuvo a punto de desaparecer, sobrevivió gracias al apoyo de la estructura del PRD, pero no tardó nada en traicionarlo.

 

 

En el año 2000, Vicente Fox atrapó el voto de todos los inconformes con el sistema priísta. 2000_FoxEn la noche del 2 de julio del 2000, el grito que sus seguidores coreaban en el Ángel de la Independencia frente a él fue “¡No nos falles!”. Hoy ya sabemos que si les falló. Fox. al igual que Andrés Manuel López Obrador dividía a los electores entre buenos y malos. Buenos si estaban con él, malos si no.

 

2000 Fox_2

En esos años, un gran número de opinólogos daban por “muerto al PRI”, empero, doce años después regresó. Nada está escrito en las democracias. 2012_PRI

Durante el primer año de gobierno, Enrique Peña Nieto gozaba de amplia popularidad, pero terminó siendo el presidente que más repudio genera según las encuestas de percepción del desempeño presidencial, 2014_Peñaincluso con menor apoyo que Felipe Calderón en su último año de gobierno.

 

 

 

 

En 2005, Hugo Chávez gozaba de salud, y era un líder en la región latinoamericana, no se vislumbraba que se reelegiría por dos periodos más, pero tampoco nadie imaginaba que moriría legando la presidencia a un líder incompetente y autoritario. 2005_Chavez

 

 

 

 

 

Barak H. Obama llegó a la presidencia de los Estados Unidos en 2008; significó romper la barrera racial en una de las democracias de más larga data en el mundo, solo después de Inglaterra. Nadie imaginaba que 8 años después su partido perdiera la presidencia frente a un candidato racista. 2008_Obama

 

 

Incertidumbre y democracia

La democracia es un régimen que se caracteriza entre otras cosas por la libertad de los ciudadanos para elegir a sus gobernantes y el control de éstos por las leyes. Pero a la democracia se le exige mucho: además de las libertades, también se le exige mejores condiciones sociales, crecimiento económico, seguridad, educación, etc. Cumplir esas exigencias no es cosa fácil, y las democracias que lo han conseguido en cierto grado, lo han hecho a partir de procesos de larga duración. Ninguna democracia ha logrado satisfacer las exigencias de los ciudadanos de la noche a la mañana. Y tampoco ninguna democracia ha logrado satisfacer todas las exigencias. Siempre hay nuevas exigencias, y las que se creían superadas vuelven a aparecer.

México no es un país que se caracterice por ser una democracia estable. Cuando lo está logrando las exigencias se profundizan, nacen nuevos problemas a la par de los ya existentes, algunos más graves que otros. Es quizá esta necesidad que tienen los ciudadanos de ver cumplidas sus exigencias de manera casi inmediata, que durante los procesos electorales sobre todo lo relacionado con la presidencia, que una gran parte de los mexicanos vuelcan sus expectativas en una persona. El candidato presidencial se convierte en una especie de tótem salvador. Se le perdona todo mientras está en campaña y se cree ciegamente en sus propuestas.

Pero así como se le alaba en campaña, así  cuando gana y apenas toma el poder, en poco tiempo se desmorona ese idealismo. Lo más interesante de la sociedad mexicana es que no discierne o lo hace poco, y los que transmiten las ideas, opinólogos, comentócratas y demás, poco revisan la historia, y cuando la hacen la interpretan a modo. Siendo que una gran parte de los nuevos electores gustan de guiarse por las imágenes, he aquí algunos ejemplos de los antes y después, que nos enseñan que el futuro siempre es incierto, y lo es más en las democracias:

En Noviembre de 1993, es “destapado” Luis Donaldo Colosio como candidato del PRI a la presidencia. La inercia era tal, que ésta publicación ya lo señalaba como el seguro presidente para el periodo 1994-2000. 1994 Colosio

Nadie imaginaba que sería asesinado en 1994.

1994_2 Colosio

En 1998, dos años antes de las elecciones del 2000, Manuel Bartlett, priísta de larga carrera, acusado de orquestar el fraude de 1988, se presentaba como el candidato del PRI a la presidencia con una postura contra los neoliberales dentro de su partido. No fue 1998candidato, y en pocos años se integró al Partido del Trabajo, un partido que se dice fue creado por el presidente Salinas con los recursos que le daba la famosa “partida secreta” con la cual contaban los presidentes, y con el objetivo de fragmentar el voto de la izquierda. Hoy Bartlett es un aliado de Andrés Manuel López Obrador. Y el PT es un partido que estuvo a punto de desaparecer, sobrevivió gracias al apoyo de la estructura del PRD, pero no tardó nada en traicionarlo.

 

 

En el año 2000, Vicente Fox atrapó el voto de todos los inconformes con el sistema priísta. 2000_FoxEn la noche del 2 de julio del 2000, el grito que sus seguidores coreaban en el Ángel de la Independencia frente a él fue “¡No nos falles!”. Hoy ya sabemos que si les falló. Fox. al igual que Andrés Manuel López Obrador dividía a los electores entre buenos y malos. Buenos si estaban con él, malos si no.

 

2000 Fox_2

En esos años, un gran número de opinólogos daban por “muerto al PRI”, empero, doce años después regresó. Nada está escrito en las democracias. 2012_PRI

Durante el primer año de gobierno, Enrique Peña Nieto gozaba de amplia popularidad, pero terminó siendo el presidente que más repudio genera según las encuestas de percepción del desempeño presidencial, 2014_Peñaincluso con menor apoyo que Felipe Calderón en su último año de gobierno.

 

 

 

 

En 2005, Hugo Chávez gozaba de salud, y era un líder en la región latinoamericana, no se vislumbraba que se reelegiría por dos periodos más, pero tampoco nadie imaginaba que moriría legando la presidencia a un líder incompetente y autoritario. 2005_Chavez

 

 

 

 

 

Barak H. Obama llegó a la presidencia de los Estados Unidos en 2008; significó romper la barrera racial en una de las democracias de más larga data en el mundo, solo después de Inglaterra. Nadie imaginaba que 8 años después su partido perdiera la presidencia frente a un candidato racista. 2008_Obama