Italia como laboratorio político. Sul referendum costituzionale del 2020

Fernando Barrientos

En Italia el Movimiento 5 estrellas (M5) y la Lega, un partido de izquierda y uno de extrema derecha, pero ambos con líderes fuertemente populistas, propusieron reducir la Cámara de Diputados de 630 a 400, y al Cámara de Senadores de 315 a 200. La propuesta fue votada con mayorías absolutas porque la oposición abandonó o no se presentaron a las sesiones. Pero dicha reforma, por tratarse de un tema que modifica uno de los poderes de la República, será sometida a un referéndum el 20 y 21 de septiembre de 2020. Ya en 2006 se trató igualmente de reducir el número de parlamentarios, en ese año ganó el “No”. Italia viene experimentando una serie de reformas en su sistema político desde 1993 año en el cual se introduce una ley que modificó el sistema electoral, pasando de proporcional a mixto, en gran medida mayoritario, y creando así la llamada «Segunda República». Así, desde las elecciones de 1994 Italia se ha convertido en un interesante laboratorio político.

No existe una clara distinción entre los que están a favor del Sí y del No. Pero los principales partidos de izquierda están por la no reducción, también por el no están algunos líderes de Forza Italia, mientras que una gran parte de la derecha está por el Sí, incluido de manera extraña el Partido Democrático.

Algunos de los problemas de este tipo de iniciativas son:

a) por lo regular su justificación se basa en premisas falsas de carácter no político (costos, austeridad) y tienen el objetivo de favorecer al partido o coalición en turno, y por lo tanto afectar a la oposición. Y sin oposición no hay democracia.

b) Afectan sustantivamente la representación, que es la base de las repúblicas democráticas contemporáneas. Actualmente existe una crisis de representación. Y estas iniciativas profundizarían esta crisis, es decir, van a contracorriente de lo que serían algunas soluciones.

c) Nada asegura que un parlamento reducido sea mejor (Meno non é Meglio, menos no es mejor) como ha señalado el Profesor Gianfranco Pasquino.

d) Reducir el número de parlamentarios favorece la verticalización del poder. Como ha señalado la Profesora Nadia Urbinati, la propuesta de reducir el parlamento se ha presentado como la solución para acabar con una élite, pero su efecto será precisamente crear una nueva élite, y mucho más compacta y reducida.  

e) Peor aún, una reforma de esta naturaleza no hace más “barata” la representación, porque nunca tocan, casualmente, el presupuesto. Esto es, asignan más recursos a un grupo más reducido.

Finalmente, la representación, la buena representación política, no depende del número en el parlamento, sino de la calidad de la clase política y su compromiso con la democracia. Pero incluso la calidad no es suficiente, pues las sociedades contemporáneas son hoy mucho más complejas que cuando nació el parlamentarismo y la representación. Si bien las soluciones a la crisis de la representación deben ser mas sofisticadas e incluyentes, la reducción del número de representantes no es la mejor, incluso tampoco un aumento desmedido. Pero ese es otro tema.